Hipermedias inspiran las nuevas reglas de la creación cotidiana en la web


Hipermedias inspiran las nuevas reglas de la creación cotidiana en la web

Posted by frankb el Jueves, Abril 30th, 2009

Por Frank Bedoya, estudiante Maestría en Diseño y Creación Interactiva, Universidad de Caldas, Manizales

Ante una producción masiva -a veces repetitiva- de sitios en la web, propongo a los creadores más incautos que analicen las hipermedias como inspiradoras de un nuevo lenguaje. Quizás más cercano al lector. Quizás solo más entretenido y de acuerdo con la época.

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La producción de hipermedia que se realiza en el marco de lo que se denomina cibercultura se parece de alguna forma a lo que sucedía en el escenario de mitad de los 80, cuando las expresiones conocidas hoy como videoarte se les tildaba de arte experimental y de vanguardia.

Y digo se parece de alguna forma, porque así lo viví: teniendo como ejemplos en el mundo a unos maestros pioneros como Bruce Nauman, Nam June Paik o Viola y en el país a Gilles Charalambos y a Gabriela Habitch, a quienes entrevisté en aquel entonces (alrededor de 1992) pretendiendo hacer un acercamiento a esa producción denominada videoarte para encontrar en su lenguaje unas pistas que renovarían la videorrealización de mis colegas que en aquel entonces estaban refugiados bajo el manto de la Comunicación Social y empezando a enfrentarnos al mundo laboral.

A propósito de aquella época señala uno de los exponentes de esta manifestación: “Por fin, una precursora convocatoria, de recopilación y selección de videoarte colombiano, fue producida en 1985 por la Fundación para las Artes Avanzadas – Arter de Bogotá. Las obras de nueve videastas colombianos fueron expuestas con el título de Primera Muestra de Videoarte Colombiano. Los tempranos trabajos Apocalipsis y El Sermón de Rodrigo Castaño; una versión narrativa sobre un cuento de Cortázar, Continuidad de los Parques, realizada por Jorge Perea, Augusto Bernal y otros colaboradores; algunos ensayos sobre la figura de Bolívar del artista plástico David Mazuera; dos videopirateos críticos sobre la T.V. de Karl Troller y Carlos Buitrago; los primeros videos realizados por José Alejandro Restrepo, obras cortas y minimalistas; la instalación Videotez, con trece televisores, de Ricardo Restrepo (hermano de este último); además de los videos realizados por computador en 1984: Azar Byte Memory Sens, En el Estilo de… y No Entiendo ni …; de Edgar Acevedo y Gilles Charalambos, trabajos de tendencia conceptual, que pueden considerarse como las primeras obras videográficas digitales elaboradas en Colombia”,  Gilles Charalambos.

crop00254-300x240Los nombres de estos autores que señala Charalambos pasaran a la historia como pioneros, aunque la producción de muchos otros no se acercaba al arte. Mi posición siempre ha sido, quizás por llevarlo en las venas desde niño, que el arte además de ser un medio expresivo es también un buen recurso inspirador para el resto de expresiones no tan artísticas. Desde la carta de amor, pasando por la acuarela o el bricolaje, pueden dar un mejor resultado si uno se impregna de esa cosa que tiene el arte y que tanto admiramos.

Es por esta razón que en aquel entonces quise hacer aquel acercamiento y hoy me parece pertinente hacer una comparación con el hecho, pues intuyo que los hipermedias -nacidos en las manos de quienes saben hacerlo: una combinación de la producción de literatos, videorrealizadores, sonidistas, informáticos, entre otros profesionales-  dan las pautas para hacer los contenidos de la web de forma tal como el mismo público los está pidiendo, de acuerdo con la evolución de sus gustos y necesidades de época.

Hay que tener en cuenta de todos modos que no todas las “obras” son para replicar, una conclusión obvia pero que traigo a colasión porque recuerdo que en aquel entonces entre los videoclips musicales se destacaban muy buenos resultados de los artistas renombrados, pero también algunos que con la pretensión de acercarse al arte, trataban  de usar los métodos del mismo para crear su propio lenguaje, así el resultado pudiera terminar como unos feos tachones sobre un lienzo de quien quiere parecerse a Jackson Pollack.

Lo más contemporaneo en análisis
Estos son algunos ejemplos de novelas hipermediales que sometidas a un análisis nos pueden dar las pautas de un nuevo lenguaje, más allá de la inspiración de una ojeada, la estructuración de unas nuevas reglas de contenidos para la realización de los productos más cotidianos de la web:
•    Six sex scenes de Adrienne Eisen
•    253 or Tube Theatre de Geoff Ryman
•    Sunshine´69 de Bobby Rabyd
•    My Body as a Wunderkammer de Shelley Jackson
•    Placing de Carl Steadman
•    Twelve Blue de Michael Joyce
•    Grammatron de Mark Amerika

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Todas ellas incluyen mucha participación del usuario al generar su propia historia, las que podrían parecer infinitas en algunos casos solo por extensas, pero también porque no solo exigen la participación para escoger rutas después de la lectura de unos párrafos sino también porque la interpretación es autónoma y particular (lo que no es una novedad ya que ocurre con cualquier texto) e incluso porque requieren del participante-autor que genera su parte en el juego. Ante lo cual concluyo de la mano de Rocío Gómez Zuluaga: “Pero contra cualquier tecnoptimismo, debemos recordar que si la máquina no nos encuentra suficientemente enriquecidos interiormente, la máquina no hará sino saquearnos y dejarnos finalmente vacíos”.

A la hora de encontrar el encanto de la Internet y, por ende, de las obras hipermediales en esta especie de análisis de contenido salta a la vista que “La digitalización de la información trae como consecuencia la convergencia de los medios tradicionales de información y comunicación…” como nos recuerda Levy “posible por la eventualidad técnica de la integración de diferentes vías de comunicación, gracias a las posibilidades de transmisión dee la información a través de las redes pero también por la convergencia del arte y la ciencia, dos campos alejados entre sí en un momento histórico, pero enlazados ahora mediante la interacción e intercambio de científicos y artistas, ingenieros y diseñadores de sistemas interactivos, de profesionales de diversas disciplinas…”.my-body-300x196

Dicha convergencia nos habla también de un público poco acostumbrado a la letra negra sobre fondo blanco y fascinado entre otras cosas por el movimiento, los sonidos, los nuevos espacios y la unión de ellos en una misma interfaz. No hay que dejar de lado entonces un estudio sobre el público de las hipermedias y sus motivaciones: ¿se trata de los mismos lectores de periódicos web? ¿obedece a los fanáticos de las redes sociales? ¿es más cercano a los gamers? ¿tiene que ver con descubridores tardíos del encanto de la literatura o solo con recolectores de información para compartir con otros participantes de la red?.

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